Este emprendimiento nace después de treinta años trabajando en la docencia. Esta reinvención tiene una sola finalidad: seguir sirviendo a la comunidad, sentirme útil y feliz.
Como todo emprendimiento, empecé sólo con panes de pascua. Después les fui agregando empanadas y pan amasado, y hoy tenemos un local donde ofrecemos colaciones para toda la semana.
Acá cocinamos como en casa: con lo de siempre, hecho con tiempo y cariño. Cada almuerzo sale de la misma cocina, pensado para que llegue calentito y como si lo hubiera hecho alguien de la familia.
— Rita